Ventura y Hernández, a hombros en Las Ventas

MADRID. – Los rejoneadores Diego Ventura y Leonardo Hernández triunfaron en el mano a mano celebrado este domingo en la plaza de toros de Las Ventas en el marco del decimoctavo festejo de la Feria de San Isidro.
Tras cortar dos orejas, Diego Ventura conquistó su decimocuarta salida por la Puerta Grande del coso venteño, mientras que Leonardo Hernández sumó su segunda salida a hombros del presente ciclo isidril. Una tarde de buenos matices firmaron ambos caballistas, al demostrar su variedad y clase.
Diego Ventura se encumbró con la faena a su segundo toro que desorejó, sumando una con el que abrió plaza, en tanto que Leonardo Hernández, que había dejado destellos en sus dos primeros, realizó lo más sobresaliente con el cierra plaza.
Abrió la tarde el toro Veleto , de la ganadería de Carmen Lorenzo, que le correspondió al caballista Diego Ventura, quien saludó con Lambrusco , dejando un sólo rejón de castigo.
El segundo tercio lo inició sobre los lomos de Sueño , un lusitano castaño, con el que toreó de costado, muy templado y con gran verdad; correcto con las banderillas, en la segunda citó de frente para clavar con verdad, llevándolo a la grupa y pasándose por dentro.
Junto a Nazari firmó un momento de gran exhibición al clavar una banderilla en terreno comprometido, muy cercano a tablas; un caballo que siempre daba el pecho acompasó la entonada actuación del caballista, que llegó dispuesto a mantener su sitio.
Remate , caballo artista, lusitano albino, lo llevó a tener un cierre espectacular con el carrusel de las banderillas cortas. Rejón de muerte certero para cortar así la primera oreja de la tarde.
Caracol , de 547 kilos, de Carmen Lorenzo, segundo de la tarde al que saludó con Estoque , Leonardo Hernández fue poco a poco haciéndose del toro tras colocarle un rejón de castigo.
El tercio de banderillas comenzó con Sol , una de las estrellas más importantes de su cuadra.
Muy cerca estuvieron jinete y caballo para dar lo que al toro le faltaba; muy por dentro, toreándole con verdad y autenticidad, llegó a lucir con las dos primeras banderillas.
Con Despacio , un tordo, lo hizo todo, pues citó de frente, aguantó que el toro respondiera en corto y a pitón contrario espectacular para dejar la tercera banderilla; dispuesto a todo, colocó banderillas a dos manos.
En el momento de cerrar con broche de oro montó a Xarope para dejar banderillas cortas; estuvo certero con el rejón de muerte y los pañuelos se asomaron para cortarle una oreja.
El tercero, Mercenario , de 589 kilos, también del hierro de El Capea, al que recibió en los lomos de Añejo ; un rejón de castigo y dio paso al segundo tercio de la mano de Romeo , toreando muy despacio. Ventura, en la primera banderilla, citó de frente para batirse a pitón contrario y después llevarlo de costado, haciendo un recorte en el que el toro echó la cabeza arriba, estampa de torería y otra vez templando, cambiándole el viaje con mucha decisión.
En los lomos de Fino acortó la distancia y consiguió momentos de mucho brillo, clavando una banderilla para después, en la cara del toro, firmar dos piruetas de nota, consiguiendo esa conexión con la afición que lo ovacionó de pie.
Con Dólar puso las notas finales con las banderillas cortas, sorprendió cuando quitó la cabezada para clavar las banderillas a dos manos, una escena no ensayada; con Remate clavó una rosa para coronar con el rejón de muerte, doblando el toro con prontitud para cortar, tras petición, las dos orejas.
Al cuarto de la tarde, Esmeralda , de 571 kilos, de la ganadería de Carmen Lorenzo, Leonardo Hernández lo recibió con Picasso ; clavó dos rejones de castigo y en el segundo tercio inició montando a Verdi ante un toro más deslucido al que buscó meter y llevar poco a poco. En las cercanías, con Charro Cantor , también estuvo lucido y esforzado para conseguir la espectacularidad. Con Xarope , banderillas cortas y el desplante con el teléfono.
El rejón de muerte no quedó en buena colocación, tomando la espada corta para acertar al primer intento; ligera petición de oreja para saludar en el tercio.
Diego Ventura, con el quinto, Navajito , de San Pelayo, de 536 kilos, abrió con Guadalquivir , colocando un rejón de castigo.
En los lomos de Sueño , lo llevó templado, al hilo de las tablas, antes de colocar la primera banderilla; con Nazari volvió a brillar, citando de frente sin ventajas, pasándoselo muy cerca al toro que aguantó una eternidad.
Mucho brillo tuvo con Ritz , con el que puso toda la carne al asador para colocar el rejón de muerte que quedó muy trasero y no tuvo efectos fulminantes. Ligera petición de oreja que no fue concedida para terminar en salida al tercio.
El sexto, Botinero , de 569 kilos, de San Pelayo, fue para Leonardo Hernández, quien consiguió el momento de mayor emoción con Xarope , al que buscó torear muy templado; con una banderilla corta provocó las palmas del respetable.
Aunque falló con el rejón de muerte, el presidente concedió una oreja, por lo que acompañó en la salida a hombros a Diego Ventura.
 

 
FOTOS: MANOLO BRIONES
 





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